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Las redes sociales se han convertido en parte inseparable de nuestra vida cotidiana. Están presentes desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos quedamos dormidos por la noche con el teléfono móvil en la mano. En promedio, pasamos alrededor de 143 minutos al día en estas plataformas digitales, es decir, 2 horas y 23 minutos, según datos de la empresa de investigación de audiencias GWI. Además de publicar, las consumimos para informarnos, comunicarnos, entretenernos y también realizar compras.
Pero las redes sociales son un arma de doble filo, en opinión del italiano Marco Melgrati, famoso por sus ilustraciones con personajes narcisistas que se muestran de manera utópica para ganar la atención de todos a base de likes.
La adicción y el aislamiento social como consecuencias negativas del abuso de las plataformas están también presentes en sus dibujos. Podemos, incluso, convertirnos en un “Judas”.
Por no hablar del riesgo que comporta el hecho de compartir “alegremente” todos nuestros datos con las compañías que están detrás de las redes.
Nómada digital
Melgrati, nacido en 1984 en Milán, es un apasionado del dibujo desde la infancia. Para el artista, es una de las mejores herramientas para aprender y explorar el mundo. Más tarde, en 2006, se graduó en la Escuela de Bellas Artes de Santa Giulia, y a la hora de buscar trabajo, se decantó por la ilustración. Los inicios no fueron fáciles, ya que sus escasos ingresos no le permitían cubrir gastos en una ciudad como Italia, así que apostó por convertirse en nómada digital. Ha vivido en países como México, Colombia, Tailandia y Lituania.
En la actualidad, cuenta con casi medio millón de seguidores en su cuenta de Instagram y puede vanagloriarse de contar entre su larga lista de clientes con diarios y revistas de la talla de Washington Times, The Economist, Billboard, Nature Magazine, GQ Magazine, Volkskrant, Politico, Variety Magazine, Corriere della sera, Marie Claire, Palm Angels, Money Magazine, Entrepreneur Magazine, Boston Globe y The Guardian, entre otros.
Crítica con altas dosis de sarcasmo
La mayoría de los trabajos del artista son por encargo de estos medios, de ahí que reflexionen sobre cuestiones culturales y sociales muy ligadas a la actualidad. Muestran la parte más deprimente y deshumanizada de la vida moderna, pero siempre con un toque de sarcasmo.
Además de las redes sociales, entre los temas favoritos están la política, con críticas a las mentiras de sus representantes o sus ansias imperialistas, el capitalismo, el sistema financiero, el poder y la justicia.
El papel de las mujeres y la igualdad de género en la sociedad actual es otro de los temas en los que profundiza Melgrati a través de sus infografías. Por ejemplo, la aniquilación de los derechos de las mujeres en nombre de la religión, escenificada con la barba de un hombre que moldea un nikab, usurpando el rostro y la voz de ella.
O la denuncia del trágico caso de Mahsa Amini en Irán, la joven kurda que fue arrestada por la “policía de la moral” por infringir el código indumentario islámico y que falleció en el hospital horas después de ser torturada.
La violencia también se incluye en el discurso del artista como algo que siempre ha estado presente en la historia de la humanidad, así como el debate sobre las armas.
Entre las imágenes de Melgrati, también hay hueco para la reflexión sobre tecnologías tan actuales como la Inteligencia Artificial y la preocupación por si los robots acabarán sustituyendo a los humanos.
En ese intercambio de papeles, también encontramos a menudo la figura de los extraterrestres, por ejemplo, visitando a un grupo de humanos en un zoológico o diseccionando el cuerpo de un hombre en una lección de anatomía. Así como aliens interactuando con astronautas y personas que todavía no han evolucionado del mono.
Proceso de trabajo
Cuando Melgrati trabaja por encargo, los directores de arte de los medios con los que colabora le entregan un resumen con el concepto que quieren explicar, y a partir de ahí se documenta y realiza los primeros bocetos a mano en un cuaderno de papel o bien directamente en la tableta, sobre todo cuando los plazos son cortos y tiene que trabajar con la mayor rapidez. Una vez el cliente elige el que prefiere, pasa a la etapa final.
Para el proceso digital, utiliza programas como Photoshop y Corel Painter en una tableta de pantalla digital y lápiz. Pero también le gusta emplear medios tradicionales, como el óleo y los acrílicos, especialmente en sus proyectos personales. En este caso, dibuja cualquier cosa que atraiga su interés en ese momento. De una u otra forma, el artista italiano reflexiona sobre los problemas modernos desde una perspectiva más bien deprimente, pero siempre con el humor como hilo conductor.